Revista LCS – Año VII. Número XII. Enero 2026
La revista de la Catedral de Santiago: Año VII. Número XII – Enero 2026 Destacados: Una catedral viva y en continua restauración Este enlace te lleva a la …
La Catedral de Santiago de
Compostela tiene una Asociación pública de fieles, clérigos, consagrados y laicos, hombres y mujeres que trabajan unidos para fomentar el culto al Apóstol Santiago, la peregrinación a su sepulcro y la propagación de su devoción en todo el mundo. Esta Asociación recibe el nombre de Archicofradía Universal del Apóstol Santiago. La Archicofradía del Apóstol Santiago hunde sus raíces en el año 1499. Una Bula del Papa Alejandro VI autorizaba a los Reyes Católicos a la construcción de un Hospital para peregrinos. En esta Bula se dice que “se había de instituir y ordenar una Cofradía de ambos sexos, de cualquier nación o provincia que fuesen y en cualquier parte del mundo que se hallasen”

El Botafumeiro es el gran incensario de la catedral de Santiago. De grandes dimensiones, funciona durante las principales liturgias, oscilando a través del transepto. Ocho hombres son necesarios para moverlo, los conocidos “tiraboleiros”. Pesa 53 kg, mide 1,50 metros y puede alcanzar los 68 km/h. Se utiliza por motivos litúrgicos, del mismo modo que cualquier sacerdote utilizaría un incensario en el altar, y funciona en las principales solemnidades de la Catedral, durante la procesión de entrada, o al finalizar la Eucaristía.
La primera referencia documental que se tiene del Botafumeiro es una anotación del siglo XIV, realizada en el margen de una hoja del Códice Calixtino, en el que se le llama “Turibulum Magnum”.
En el Archivo de la Catedral se conserva el Acta Capitular por la que se aprobaban las obras que habían de hacerse en el cimborrio y el aparato para el botafumeiro, de fecha 24 de mayo de 1602. En este documento no solamente se explicitan las obras a realizar, sino también el estado en que estaban en ese momento el cimborrio y el incensario, que justificaban las obras.
En esta Acta aparece el nombre de Juan Bautista Celma como encargado de las obras, y se especifica que se quiten "las traves o vigones grandes que atraviesan el cimborrio en que está puesta la polea para el incensario por que quitan mucha luz al coro y afean el cimborrio y para que no se quitase esta antigualla del incensario ordenaron que en lugar de las vigas se hiciese un ingenioso artificio de cuatro hierros que saliesen de las cuatro esquinas de sobre los capiteles de los cuatro postes principales del crucero, se rematasen todos en oválo en medio, dentro del cual estuviese inclusa la polea para el incensario y para que todo costase menos se enviase a labrar a las herrerías de Vizcaya enviando modelo hecho de madera y la medida"
Con el nuevo diseño de Celma, se aumentó la amplitud de vuelo del incensario y llevarlo a la espectacularidad y altura de su vuelo hoy.